Introducción

La Terapia breve Centrada en las Soluciones (TCS) o como es conocida en el mundo anglosajón Brief Solution Focused Therapy (De Shazer, 1985, 1988, 1992, 1994), se originó dentro del campo de la terapia familiar (de Shazer, 1985, 1989), pero ha evolucionado en un modelo que se puede utilizar con la misma eficacia en terapia individual o de grupo. TCS combina técnicas de Milton Erickson (Erickson, 1980) y Haley
(1976), con el énfasis en significados y atributos de la terapia cognitiva (Beck et al., 1979), y la obtención de ciertas metas de la terapia conductista (Turner, Calhoun y Adams,
1981). Por un lado TCS consiste en un grupo de técnicas muy prácticas y simples; por otro lado contiene ideas y teorías que cuestionan diversos axiomas y creencias del pensamiento terapéutico tradicional y de la psicología aplicada. Además, estas ideas se pueden aplicar en campos que van más allá de la terapia, y se extienden en el mundo de la gestión, supervisión, y enseñanza (Rhodes y Ajmal, 1995).

Generalidades y puntos específicos



En los cimientos de este enfoque yacen los siguientes puntos:

• Un énfasis en el pasado y en los detalles concretos del problema no son siempre necesarios para el desarrollo de soluciones.

• Siempre existen excepciones al problema, es decir, momentos en los que el problema no lo es tanto o esta ausente. Estas excepciones son frecuentemente olvidadas, o consideradas como episodios de suerte sobre los que no tenemos ningún control.

• Nuestros pacientes tienen recursos para resolver sus problemas. Es importante que utilicemos lo que el paciente “nos trae” a la consulta, además de las dificultades.

• Un cambio pequeño puede llevar a cambios mas generalizados. Este cambio puede consistir en hacer las cosas de una manera diferente. Cuando alteramos nuestro comportamiento, repercutirá tanto en aspectos “más profundos” de nuestra persona, como en la manera que otra gente nos percibe.

• Nuestros pacientes tienen maneras diversas de cooperar con su tratamiento. Por ejemplo, si el paciente quiere seguir hablando de sus problemas, entonces ésta podría ser la mejor manera de proceder. El terapeuta, no obstante, continuará identificando posibilidades constructivas que podrá utilizar en otro momento. También intentaremos introducir preguntas del tipo: “Cuando el problemas se haya solucionado, qué hobbies crees que escogerás?”.

• La centralización de las metas. Si la meta del paciente es ignorada, entonces el tratamiento es muy probable que no sea efectivo.

Las premisas fundamentales




- Terapia breve: consta de un promedio de 4 a 6 sesiones.

- Centrado en soluciones: es una forma de pensar que no empieza atacando el problema sino buscando las soluciones.
Una pregunta muy típica es ¿Qué cosas serán diferentes cuando todo se haya solucionado? La TBCS ocupa casi todo su tiempo en construir imaginariamente cómo será la vida sin el problema. Se hace de una forma detallada y concreta acercando esa visión lo máximo posible a la realidad.

Orientar las conversaciones hacia lo que funciona producen los siguientes efectos: acorta la duración de la sesión, otorga al cliente la sensación de ser él quien dirige el cambio y permite finalizar la terapia en pocas sesiones.


- Los clientes tienen recursos para resolver sus quejas: se centra en los recursos de las personas mas que en sus déficits, en sus fuerzas mas que en sus debilidades y en sus posibilidades mas que en sus limitaciones.


- No es necesario conocer la causa para resolver el problema: antes de empezar el tratamiento, la mayoría de los clientes preguntan por qué les pasa eso o cómo se llegó hasta ese estado, sin embargo, rara vez este tipo de preguntas nos acercan a la solución, rara vez saber por qué se fuma sirve para frenar las ansias de fumar. Lo que importa es la solución, lo que importa es el presente y el futuro.


- El principio de los pequeños pasos: solo es necesario un pequeño cambio, es como la bola de nieve que empieza muy pequeñita y cada vez se hace más grande, y ese cambio origina nuevos cambios y afecta a toda la familia y a distintas áreas personales, y es tan simple como que “la solución empieza con el primer paso”, y este primer paso es en la mayoría de los casos la toma de conciencia de que existe una dificultad / problema y que quieren solucionarlo.


- Lenguaje de posibilidades y de expectativas de cambio: este tipo de lenguaje es una herramienta que permite que terapeuta y cliente construyan una realidad alternativa donde el cambio no solo es posible sino inevitable.


- Anormativismo: entendemos por enfoque anormativista aquel que no trabaja con etiquetas ni diagnósticos. Trabajamos en colaboración con el cliente sin juzgar lo que es normal o anormal, correcto o erróneo, trabajamos con los objetivos de los cliente y lo único que nos importa es la percepción que ellos tengan de las cosas.



LEMAS


“Si algo funciona, ¡no lo toques!”


“Si sabes lo que funciona, ¡hazlo más!”


“Si eso no funciona, no vuelva a intentarlo. ¡Haga algo diferente!”.




ELEMENTOS DE LA ENTREVISTA BASADA EN SOLUCIONES


Charlar sin problemas
Un problema se refiere a aquello de lo que la familia (o alguno de sus miembros), o nuestro paciente se queja. Ejemplos serian “que el niño se hace pis”; “que mi hija tiene rabietas”; o “que no conseguimos controlar la agresividad de nuestro hijo”. Una charla sin problemas es una conversación bi-direccional con un paciente que puede ser sobre trabajo, familia y amigos, intereses, tiempo libre, etc. Los terapeutas podrían decir algo sobre ellos mismos relacionado con el tópico de laconversación. Se puede utilizar al principio de la sesión para establecer una conexión con el paciente, pero también para concentrarnos en áreas de la vida del paciente que funcionan bien, ilustrando que todavía mantiene un grado significativo de competencia.
Excepciones
Definimos “excepciones” como todas aquellas ocasiones en las que el problema no se da, o en las que se produce un avance hacia la consecución de los objetivos. Una pregunta para abrir la discusión podría ser “Existen ocasiones cuando (el problema) no ocurre, o ocurre con menor frecuencia?”. A veces hará falta que seamos más específicos: “Existen ocasiones cuando tu hija te escucha?”, “Te has dado cuenta cuando Juan es capaz de jugar con otros niños sin pelearse?”. Aquí es muy importante que seamos conscientes de un lenguaje positivo “Explícame las cosas que funcionan?” en lugar de “Existen ocasiones cuando esto funciona?”. Si una excepción es sugerida, entonces podemos empezar preguntando sobre esa situación: “Qué es diferente cuando esto ocurre?”, “Qué hace que sea diferente?”, “Quién más está envuelto, o se ha dado cuenta de estas diferencias?”, “Como crees que podrías hacer que ésto sucediese más a menudo?”, “Cómo explicas estas diferencias?”. Ejemplos de excepciones serian “las noches en las que la cama está seca”; “las ocasiones en las que la hija aceptó un ‘no’ de su madre”; o “las veces en que el hijo jugó tranquilo”.
Objetivos o Metas
Es aquello que la familia quiere conseguir. Consideramos objetivos bien formados aquellos que están al alcance y se presentan en positivo (como la presencia de algo en lugar de la ausencia de algo), de forma concreta, conductual e interaccional (Beyebach, 1999). Un ejemplo seria que “seis de cada siete noches la cama esté seca”; “que en vez de tener rabietas mi hija pida las cosas por favor y que acepte un ‘no’”; o “que nuestro hijo juegue tranquilo durante al menos media hora seguida”. Un objetivo inmediato para una sesión se podría identificar con la primera pregunta: “Que te gustaría conseguir en esta sesión?”, “De que querrías hablar que tehiciese sentir que el venirme a ver hoy ha valido la pena?”. Para identificar metas a largo plazo podríamos preguntar: “Cómo sabrás que el problema ya no es un problema?”. Las opiniones de gente importante en la vida de nuestro paciente son vitales, por ejemplo, podríamos preguntar: “Quién será el primero en darse cuenta que tu has evolucionado hacia tu meta?”, “Qué crees que verán?”, “Como se dará cuenta (tu pareja) que el problema de los celos se ha solucionado?”.
Preguntas hipotéticas
Otra máxima de TCS es que a veces nuestros pacientes (y sus familias) no tiene una visión de un “vida sin el problema” (de Shazer, 1988). Así, una parte esencial de este modelo es la identificación de “a donde el paciente quiere llegar”, utilizando la “pregunta del milagro” (De Shazer, 1985, 1988, 1994; Wheeler, 1995)


EL PAPEL DEL PSICÓLOGO COMO PROFESIONAL




Desde este enfoque, los motivos por los que las personas vienen a consulta son vistos como dificultades de la vida que se han escapado de algún modo de nuestras manos, y no como enfermedades que deben ser curadas.

El papel del psicólogo no es el de experto sino el de colaborador y el del sujeto no es el de paciente, sujeto pasivo, sino el de cliente que acude a un profesional y responsable de sus propios cambios que tiene recursos y competencias personales.
A lo largo de la vida nos encontramos en situaciones que a veces nos desbordan y tenemos la sensación de que algo no funciona y necesitamos ayuda.Podemos ver como ha cambiado nuestra vida y sentir que no sabemos bien ni dónde estamos, que hemos perdido la ilusión y las ganas de vivir.
Podemos tener alguna dificultad con nuestros niños pequeños que se siguen orinando en la cama o que tienen problemas en el colegio o que han nacido con alguna discapacidad que ha descolocado a toda la familia.
Podemos tener un hijo adolescente al que no entendemos y ya no sabemos ni cómo hablarle o una pareja que ha cambiado y te gustaría que todo volviera a ser como antes, que funcione.
Quizás nos gustaría experimentar cosas nuevas en el sexo o hacer realidad algunas fantasías pero no sabemos cómo pedirlo y hablar de eso nos da mucho pudor. A lo mejor, practicar el sexo nos duele y ha pasado de ser placentero en algo doloroso y desagradable.
Todas estas situaciones y muchas más que se producen a lo largo de nuestra vida son motivos más que suficientes para acudir en un momento determinado al psicólogo que es un profesional más como otro cualquiera.
Pues para eso está el psicólogo, para ayudarnos a salir del atolladero donde nos encontramos, para superar la dificultad que tenemos en ese momento y para construir una vida sin el problema por el que solicitó ayuda.